Paula la está pasando mal, lo tenía claro. Se había olvidado de sonreír porque no tenía que sonreírle a nadie, pasaba desnuda frente al espejo con ojos tristes y se enfrentaba, era esto, no más y no menos. No tenía que mentirle a nadie o mentirse para los demás. Tenía dinero en su cuenta que no gasto porque no había nada en que gastar, no había a nadie a quien invitar regalos o mimar. Estaba sola hace infinitos días, estaba con ella toda la vida. No era lo que quería pero era, no encontraba forma de cambiar lo que no tiene arreglo y eso la rompía más Si gritaba con todas sus fuerzas, nadie vendría pero eso le dolía infinitamente menos que saber que si el otro gritara no podría ir, para ayudar y ayudarse a ella, sentirse útil, tener un significado. Estando sola y rota, se es un muñeco viejo en un estante que solo se mira de lejos y arranca algún recuerdo dorado de años pasados. Paula se empezó a preguntar si era real o era de trapo.
Varieté de (des)interesantes cosas. El tiempo, es relativo. Podes leer a mi yo pasado, entender a mi yo presente o conocer a mi yo futuro, o capaz no.
jueves, 28 de mayo de 2020
viernes, 28 de febrero de 2020
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lunes, 17 de febrero de 2020
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miércoles, 5 de febrero de 2020
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lunes, 3 de febrero de 2020
Un año despues, hogar
Trescientos sesenta y cinco días, un año. Cuando proyectaba viajar y cumplir uno de mis sueños, el país exploto otra vez (un recurrente en esta economía y ubicación geográfica). Pospuesto el viaje, apareció una posibilidad tentadora; cuando una puerta se cierra, otra se abre (resonaba esa frase de autoayuda de alguna serie en mi cabeza, reí bastante) pero así fue. La posibilidad de independizarse, dejar la comodidad de mis viejos y tener un lugar propio, un techo y paredes. Aprendí a convivir con el silencio y mis formas, no necesite viajar al Himalaya para encontrar un redescubrimiento personal, solo necesite estar solo. Soy un privilegiado por tener esta posibilidad y quiero dar infinitas gracias a mi familia por ayudarme a dar los primeros pasos en un lugar absolutamente vacío. En este transcurso del tiempo, convertí la casa en un hogar; trabajo hormiga en los detalles. Hoy, no creo que pueda volver a lo que fui, abandonar mis silencios. Pero las transformaciones son así, normalmente no tienen vuelta atrás y no me arrepiento de ello. Hoy tengo mi hogar.