miércoles, 2 de mayo de 2018

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Su mano bajo el poncho, oscuro como la noche, presagiaba muerte
Sus vivos color carmesí, sangre.
El sombrero vaquero protegía su mirada de los últimos rayos de sol.
Ni una gota de sudor corría por su cuerpo.
Sus piernas levemente arqueadas sostenían el peso de sus hombros.
Frente a él, las sucias bestias lo rodeaban.
Eran tres pequeños instrumentos de dolor.
Sus colmillos se dejaban ver entre jadeos.
              Todo sucedió en flash
Ninguna garganta espectadora emitió sonido alguno
                 ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Tres certeros disparos al alma
No detuvieron a los engendros saltarines
Me derribaron bajo la inercia de su peso
Fueron por mi rostro
Las lenguas calientes me arrancaron varias risas
              Logrando mi rendición
Hay momentos que olvido darme unos minutos para soñar
Pero hay pocos minutos valientes que vivo mis sueños
De empleado derrotado a vaquero afortunado
Mi día termina como todos deberían empezar
Siempre, que tenga un gramo de valor


Hollywood es de cartón y eso es increíble, porque puede estar en cualquier lugar del mundo.
Un escenario portátil, puede que sea el peor en el que te encuentres; pero es tuyo.
Para soñar no hay que crecer o esperar que el sueño lo haga; los niños (que aun no crecieron) entienden que jugar y soñar implica doblar el tiempo.
Encontrarse en un pliegue que capaz no lleve a ningún lado, pero que te haga el sheriff del lugar, disfrutándolo todo, para volver a dónde estabas.
Un poco más feliz, o no.



viernes, 27 de abril de 2018

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Y si me dibujas, me vas a atrapar.
Es de publico conocimiento que antes de nosotros
y capaz antes de nuestros abuelos, un poco antes
las personas vivian en cuevas y hacían cosas extrañas
como bailar para que llueva, eran unos adelantados en todo
               ¡Hasta en el sentir!
Si me dibujas, vas a ser como ellos, vas a atraparme, pero no.
Vas a atraparme en tu mente, en tu sentir y eso es peligroso
               ¡Pobre de vos!
Porque atrapas todas las cosas que no soy
Atrapas todo lo que queres que sea
             Te atrapas vos, trampero
Porque caíste en la trampa del sentir
Sentir que soy más, que puedo ser mas
Por eso nunca me voy a acercar cuando ya me atrapaste
El mejor salmón es el que salta en el agua
            nunca el que está en tu boca

martes, 27 de marzo de 2018

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El hambre, precisamente no hablo de comida, es ese deseo inexplicable de cosas o mejor dicho de la búsqueda de cosas, casi hasta un parámetro obsesivo en donde la persona afectada no puede notarlo a gran escala.
Rara vez produce placer, pero cuando lo hace, es un orgasmo de placer inexplicable que explota en el momento, una droga, un éxtasis, un sentido de realización indescriptible y un vacío enorme que nos deja desnudos en el mundo.
Es imposible saborear la victoria de lo logrado porque no existe más, salvo en algún que otro comentario de “lo hice”. La próxima vara es igual o más alta y no tardan los engranajes para ponerse en marcha, haciendo que te tiemblen las manos como a un drogadicto en abstinencia, el juicio se nubla cuando perdemos la humanidad y nos convertimos en animal que tiene a su presa entre los ojos, no tenemos claro el objetivo final, pero lo vamos a intentar. Porque mamá quería que fuéramos alguien, porque papá sabía que yo podía ser más, porque de chico era mi vocación según la tía que me vio jugar con un estetoscopio a mis cinco años y por los próximos quince repetiría que sea el dotor de la flia.
El vacío y la duda luego de consumar la victoria, el frio y la soledad después del ahora.
De animal a robot automatizado, cumpliendo patrones de logros, trabajando porque todo lo que hice me trajo hasta acá y ¿Qué voy a hacer? no sabemos hacer otra cosa.
La humanidad se va y solo nos queda el hambre para buscar ser humanos, porque no hay nada más humano que devorarse el alma, condenándose a la búsqueda de gloria etérea, efímera.
¿Para qué? El circulo vuelve a comenzar y estamos en él.   

martes, 30 de enero de 2018

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Redirigir la pasión por fuera de las letras.
Encontrar un nuevo mundo.
Despojarte de la ropa.
Quemarme con fotos.
Atreverse cuando no hay que hacerlo.
Desafiar la moral.
Gritarlo en secreto.
Horrorizar a quienes te dan por costumbre.
Atentar contra todo lo que se ve.
Liberar todo lo que podés llegar a ser.
Con miedo, pero haciendo.

miércoles, 24 de enero de 2018

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Esperando que las respuestas lleguen, sin más que un designio divino, una suerte de señal que indique el camino, bueno o malo, estamos perdiendo y no sabemos que es lo que perdemos, capaz eso sea lo que nos mate lentamente. Todos nos encontramos atravesados por la lanza de la duda en ciertos momentos; ayer una chica estaba perdida entre muchas personas, arduamente centrada en su vaso de cerveza mientras muchas voces en off esquivaban su ser. Dos colectivos nunca frenaron porque él no los paro, su mirada perdida y sus auriculares ayudaron a que no llegara tarde, porque no tenía ningún lugar a donde ir. Ambos estaban viviendo en un mundo paralelo totalmente perceptible para quien los mirara con atención, es como si el tajo creado por la lanza fuese un portal a otro mundo de tristeza. Estaban acá pero les juro que no lo estaban, estaban allá, en todo caso, en ambos lugares no estaban; y estaban tristes. Es otra historia cliché que no tiene un final, porque siempre es un constante. Somos seres tristes y perdidos que buscan refugio en inciertos, como lo eterno. Nada lo es, pero créelo. Créelo, para que no dudes. Si dudas, te perdés Y si te perdés, vas estar tomando una cerveza o esperando el bondi; otra vez. 

lunes, 8 de enero de 2018

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¿Por qué tememos mostrar nuestra piel?  
Marcada con pintura rupestre de vidas pasadas no vividas.
Cavernícolas tecnológicos o fantasmas robótico
Nuestras almas pecan de cumplir ese castigo.
Sin entender como despertar de este sueño monótono.
Sin entender como despegar de lo triste del costado.
Desnudate y bautiza tu nuevo yo
En las ruinas de tu templo
En la luz de la luna.
En el grito sordo.
Ardé.